¿PISTACHOS CON O SIN CÁSCARA? (EL PODER DE LOS RITUALES)


wedding-mast¿Qué pareja (más aún una mujer) no se quisiera casar envuelta en el impresionante ritual que la iglesia ha concebido a lo largo de su historia? El velo, la misa, el padre, sus palabras, su túnica, la ostia, el cáliz, los cánticos, “los declaro marido y mujer”, el beso, los anillos… etc…

Es tan determinante este ritual para el resto de la vida de una pareja, que incluso los que ya no quieren creer en la iglesia, siguen sucumbiendo ante ella cuando les llega ese momento de la vida. ¿Por qué? La razón es que los rituales nos hacen sentir seguros porque son procedimientos simbólicos, con un orden tal, que soportan una creencia, y eso nos ayuda a convencernos de que “hacemos parte de” dicha creencia, o que ésta se va a cumplir. Quien se casa por medio de un ritual, se siente más comprometido que quien no lo hace; hay estudios que soportan esta afirmación.

También hay estudios que demuestran que los clientes estarían dispuestos a pagar más por aquellos productos con un ritual. Tomemos como ejemplo al vino. Cada tipo de vino tiene un estilo de copa. Hay una para cada tipo de comida. También es verdad que necesitas un sacacorchos… y entonces comienzas el ritual primero probando un poco (no sin antes olerlo). Luego sirves en la copa, de nuevo introduces la nariz para aspirar sus aromas, lo mueves para ver su efecto en la copa, analizas…. y comienzas a tomar; degustas. Enseguida descubres que sabe a vainilla y tiene trazos de frambuesa, y si leíste la etiqueta, te tele transportas al valle chileno o francés donde cosecharon esa uva, y te sientes rodeado de montañas y un viñedo frondoso divino. Todo un video. O mejor, un ritual. Quien se zambulle en él, siente que “hace parte de “el exclusivo clan de conocedores de vinos, personas a los cuales se les suele atribuir un estilo de vida y personalidad en particular. El “hacer parte de”, te da seguridad.

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Y no olvidemos el sonido del corcho. Sin el mismísimo ritual de sacar el corcho y escuchar cómo sale a presión de la botella, el vino no sabe igual; es más, los viñedos ya aprendieron que el consumidor asocia la botella de tapa – rosca con vinos baratos y/o jóvenes. Nada más lejano de la verdad, ya que ofrece la misma protección al vino, sea joven o añejo; como dice Concha y Toro: “la tecnología permite producir tapas roscas con niveles calculados de entrada de oxígeno. Así, los vinos cerrados con este método simplemente evolucionan de una manera distinta, permaneciendo frescos por más tiempo, pero sin perder la complejidad y profundidad que le confiere la guarda a los vinos”.

Los mismo con el ritual del tequila: el limón, la sal, el picante, la forma como tomas todo aquello, agitas, tomas y hasta la forma de arrugar la cara. “Haces parte de” el grupo de gente que se está divirtiendo “locamente”. ¿Acaso no han escuchado a personas diciendo que “el Tequila los vuelve locos”? ¡Muchas gracias ritual!

Un ritual que nos gustó mucho, lo vi en una compañía llamada Vimarco, hoy Prosegur, al momento de iniciar los comités de gerencia. Ya sentados en una gran mesa redonda, los gerentes se ponen de pie, se toman de la mano y uno de ellos comienza una oración dando gracias y pidiendo que en dicho comité sean iluminados para poder tomar siempre las mejores decisiones. Parece simple, pero es poderosísimo. La mayoría se siente más seguro del grupo del que hace parte y más involucrado en las decisiones que se deben tomar. ¡Se sienten iluminados!pistacho-slider-3

¿Y los famosos pistachos? ¿Prefieres abrirlos uno por uno en vez de comprarlos ya sin cáscara? Noooo… ¡porque es el ritual lo que importa! Sin cáscara no sabe igual y no divierte igual; simplemente no te diviertes mientras comes.

¿Y el refajo? Ahí tenemos a Cola y Pola: no ha podido matar el ritual.

Así entonces, te recomendamos siempre que idees un ritual especial para tu marca, pero no cualquier ritual; el secreto está en que el ritual genere en el consumidor un sentimiento alineado con la estrategia de marca, asociado a beneficios emocionales psicológicos, culturales o sociales: el ritual del vino te hace pertenecer al club de personas de gusto; el de los pistachos te divierten; el del tequila te garantiza una noche de locura; y el del matrimonio te compromete.